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VALCARCEL

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He observado hace unos dias unas imágenes publicadas en un diario local el estado lamentable del que fue durante décadas centro de ensañanza de muchos gaditanos de la capital y de algunos pueblos de la provincia , la Institución Carlos Maria Rodriguez de Valcárcel, tambien conocido como Colegio Valcarcel , el que fue entre otros, mi lugar de trabajo durante cerca de cuatro décadas.

Ni que decir tiene que el inmueble situado en un lugar lleno de encanto para propios y extraños, nada menos que frente a la Caleta, es un magnífico edificio con fachada de estilo neoclásico, esto según los que saben de arte, que no es mi caso

Algo de acuerdo estoy con lo que hace unos años,  publicó el diario La Voz de Cádiz , que a continuación transcribo en negrita
Lejos de la polémica suscitada en los últimos meses sobre su uso futuro, Valcárcel tiene un pasado que se merece mucho más respeto del que algunos le están dando.

Después de años atascado en un proceso burocrático que debía haber permitido que en 2012 se convirtiese en el primer hotel de lujo de la ciudad, la empresa Zaragoza Urbana, a la que se le había adjudicado el proyecto de construcción, ha decidido que no es el mejor momento para afrontar una inversión de esta envergadura y ha dejado en papel mojado lo que debía haberse convertido en la gran locomotora económica del barrio de La Viña.

Todo esto ha suscitado una enorme disputa política, en la que las diferentes administraciones se han acusado unas a otras de ser las culpables del fracaso del proyecto hotelero.

Rios de tinta se han escrito y se escribiran del viejo inmueble, aunque más que el edificio en si, lo que realmente me interesa son los recuerdos que encierran sus paredes.

De los años vividos entre sus muros destaco unos estupendos compañeros, que conviviamos en perfecta armonía hasta que en el año 1979 las elecciones locales cambió la composicion de la Diputación Provincial. Se notó enseguida los dos bandos que genera el interés por el poder. lo que llevó a la inevitable ruptura de la armonia en la convivencia.

Aquellos diez años de irrepetible armonia tardarian en volverse a repetir, si es que fue posible.
Se que muchos de los alumnos que vivieron la etapa de aquellos años, añoran mucho de aquella prodigiosa década.

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