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Recuerdos de la Infancia VI

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Una larga recta de un kilómetro aproximadamente, separaba la punta marina conocida como Sidi Bujaya, del conjunto de casas que constituían el poblado de Uad Lau. Nos dijo este  nombre Enfadla, la segunda empleada de hogar marroquí después de Auicha.

Eran casas bajas que en aquellos años y en aquel paraje típicamente marinero darían al lugar un aire de pueblo andaluz, si no fuese por un cartel enmarcado, situado en lo alto del único edificio de mayor altura que el resto,  y que en grandes letras podía leerse: Comunidad de Regantes de la Vega del Lau y debajo del mismo, unos caracteres árabes que significarían lo mismo.

Poco más adelante y a menor altura, en un gran azulejo amarillo y letras negras se leía: Calle Generalisimo Franco

Estos anuncios eran los únicos letreros que se podían observar en toda la calle no pavimentada de Uad Lau y posiblemente en el resto.

Entrando en el poblado por la única carretera , se hallaba en el lado izquierdo, unos dos bakalitos debajo del cartel y a continuación la casa del carpintero, Manolo de la Torre, quien era ademas del carpintero un hombre para todo. Yo no podría saber todos los cometidos de su labor, pero se que su principal trabajo debía tener relación con la Presa.

La Presa de Uad Lau, fue una gran obra que tardó varios años en construirse. Fue una gigantesca obra de Iberdrola, creo que en los primeros años del Protectorado.He sabido este dato hoy, gracias al hallazago de una página magnífica en Internet llamada la historia trascendida, que trata de toda la labor de la administracion española durante el Protectorado.

Recuerdo la casa de Manolo, donde vivia con su esposa Valentina y sus dos hijas,e Manoli y Adeli , porque tenía una gramola, donde se bailaba a veces cuando tocaba.

La calle seguía con alguna tiendecilla más o  la entrada de algún zapatero remendón y así hasta llegar a una pequeña cuestecilla donde se bajaba a otro nivel de calle.
Si se siguiese por el lado derecho de la calle Generalísimo, nos encontramos frente al mencionado gran cartel, algunas tiendas, una hojalatería y por fin La Cantina.

La Cantina fue el lugar de encuentro, reunión y juegos de mesa, de los pocos españoles y algún musulmán amigo, hasta que se fundó el Casino.
Paco el de la Cantina, se le llamaba asi siempre al dueño de ese bareto, que en el centro de una gran sala, al menos a mi me lo parecía,  tenía una gran mesa de billar de carambolas.

Siguiendo la línea de alternancia de ambos lados de la calle, nos lleva al primero y único monumento del pueblo, símbolo material de la religión islámica, la mezquita, una bonita construcción de planta octogonal

Seguramente a escasos metros de ese monumento y en dirección no entonces determinada, se hallaba la Escuela Primaria Musulmana de niños de Uad Lau. A unos siete metros de la misma se halaba la casa del maestro.

El maestro de aquellos años, año cuarenta y nueve, hizo construir una valla de mampostería alrededor del conjunto, en el centro de la cual podía verse una puerta de entrada, rematada con una gran pérgola de madera coloreada de verde.

En el interior del vallado, construyó don José unos parterres con toda clase de plantas de las del jardín Mediterráneo, que dieron colorido al lugar, flores bellísimas, teniendo en cuenta el poder soportar la fuerte insolación veraniega, así como la escasez de lluvia. También una Acacia Mimosa que llegó a alcanzar en poco tiempo  considerable altura, se situaba en el rincón derecho del jardin.

Situándonos en el conjunto escolar y a la derecha del mismo una gran casa como correspondía al Kaid de la región. Se llamaba Muley Ahmed y era un musulmán de noble porte, que además de la autoridad civil de la zona de Beni Said, ejercía la autoridad religiosa.

Entre nuestras familias  nació una bonita amistad de vecinos muy bien avenidos 

Muley Ahmed vestía ya a la europea en unos años donde se usaba poco esa indumentaria en las zonas rurales y Kábilas.Era habitual verle en reuniones con el maestro-asesor, el médico y el interventor.

Entre  la casa del Kaid y del vallado escolar discurria una acequia, con dos pozos de forma cuadrada, ambos conectados subterraneamente a fin de salvar la carretera que llevaba al campamento de la Mehala.

.Siguiendo la alternancia en la calle principal y en la margen derecha encontramos un edificio que albergaba la Central Telefónica y enfrente un complejo de cuatro casas bajas y adosadas,conocido como las casas de los oficiales o casa de los tenientes y enfrente del mismo otra casa mas grande y muy alta, la del capitan.

Nos queda la parte noble de la zona, consideranda desde el punto de vista arquitectónico. Al menos eso pensaba cuando tenía siete años.
Una serie de varias viviendas unifamiliares jalonaban la prolongación de la calle principal del Poblado

La primera de la serie era la casa del Interventor,el Moraqueb, Militar que solia ser un capitán o comandante del ejército. Conocí a dos interventores Blanque y Torrado. Una casa de varias plantas, en la baja se habilitó las oficinas de la Administración. Arriba la vivienda.

Campo de tenis a continuación y los jardines de la Intervención, para llegar sin solución de continuidad a la casa del médico. Me encantaba esta casa que se remataba con una tercera planta, que era un palomar.

Próximo a estas casas, diria que a poco más de cincuenta metros se hallaba el consultorio médico, pequeña construcción de una sola planta.

Mas alejados de los nucleos mencionados, se hallaba la mayor costrucción del pueblo: La Penitenciería de Uad Lau.
En un radio de trescientos metros podríamos condensar todo aquel Uad-Lau que en estos momentos recuerdo. 

 No era mi intención, escribir tan extenso post del poblado de mi infancia, pero es que Uad Lau y Tetuán, aún en el recuerdo me emocionan y me hacen revivir una época feliz que no he olvidado.

 

 

 

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