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Del pasado efímero

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Siempre cuando llegaban estas fechas la gente en toda España salía de sus casas a comer para celebrar el dia 18 de Julio. Las generaciones de mis hijos esto les suena muy raro. No entienden que se pudiese celebrar el comienzo de una guerra civil. La más cruel según dicen y será.
Pero es que la gente no se acordaba de la guerra. La gente lo que celebraba era la paga del 18 de julio.

En Cádiz siempre se ha pasado bastante hambre. No hay más que oír las coplas de carnaval, o el cante flamenco de la tierra.

Ese día en Cádiz la gente que no iba a la playa, ese día si iba. Además de ir, se pasaba todo ese día allí  tomando el sol y por supuesto no faltaban las tortillas de patatas, las papas aliñá, el gazpacho, los pimientos asaos y una cosa que no podía faltar: la sandia y el melón.
Siempre yo había pensado que la guerra civil española fue la mayor aberración cometida por los españoles en el pasado siglo, pero como algo lejano y olvidado.

Los atentados de ETA y sobre todo la voladura del coche del almirante Carrero Blanco vuelven a traer el fantasma de la guerra. Ese preciso instante lo recuerdo vivamente. Almorzaba con un compañero en un bareto de la calle de la Rosa, cuando daban la noticia de la explosión.
Era el dia 20 de Diciembre de 1973, dos días antes de las vacaciones de Navidad. Yo entonces no conocía a Begoña y salía con una enfermera llamada Nati Martínez, muy mona, pero que nunca me entusiasmó.

Recuerdo la tristeza, esa tarde muy gris, que se vivía en el ambiente en casi todos los rincones de Cádiz. O eso creía yo. Lo que más nos llamó la atención es que paseando vimos que en el cine Avenida proyectaban la película “ El Atentado”. Obviamente no se sabía nada, al menos oficialmente.

Años más tarde cuando conocí a Begoña recordamos lo que cada uno hizo ese día. Me contaba mi novia como en su casa, que como en la mía eran muy fachas, fue todo el día un duelo. Pero su sorpresa fue cuando al atardecer todos los amigos de su pandilla, habían preparado una fiesta para celebrar con champan el acontecimiento.

Seguramente que cualquier español nacido antes de los sesenta,  tiene que tener grabada las horas de ese día. Más o menos.
Murió el dictador, para otros el caudillo, y para los menos viscerales, el jefe del estado.
Y vino la transición con todos los fantasmas, pero todos juntos salimos más o menos.
Y se sucedieron los gobiernos de los dos partidos y estamos enredados ahora en un impase y con la compañía de otros dos nuevos partidos. Savia nueva, seguramente necesaria para evitar los abusos de los políticos de los viejos partidos..

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