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De novelas y hombres I

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" Docientos pantalones se llenan de viento y se inflan . Me parecen hombres gordos sin cabeza, que se  balancean colgados de las cuerdas de un tendedero  " Podría parecer una tontería si las dijera un adulto, pero tratándose de un niño que a continuacion nos contará toda su vida,  resulta menos tontería.

La madre era Leonor.  Lavandera de Madrid  en el Palacio Real.  Estamos a principios de siglo. Del siglo XX por supuesto,  tan lejano y tan cercano a la vez,  que todos hemos nacidos en él, como la mayoría de nuestros hijos.  Trato de hablar del libro que nos traemos entre manos, nunca mejor dicho,  los miembros del club de lectores de Cádiz . Este libro de cerca de novecientas páginas  LA FORJA DE UN REBELDE, de Arturo Barea, es realmente tres en uno. En efecto se trata de la trilogía  formada por las novelas LA FORJA , LA RUTA  y LA LLAMA que normalmente se venden separados.

Extraordinaria la descripción del Madrid del XX, tan exhaustiva, tan fresca , tan llena de nostalgia de un pasado que  narrada por el protagonista, un niño de corta edad, la hace aun mas atractiva.

 Arturito el niño de la novela va contando toda sus expe riencias con todo los detalles que un niño puede aportar y que son muchos en este caso.

Arturito Barea es un niño muy inteligente, equilibrado para su edad, educado, atento, curioso, de un increíble espíritu crítico que le va a suponer algún que otro disgusto.

Vive con sus tíos José y Baldomera . Estos viven desahogadamente, mientras su madre Leonor, a la que adora, se mata lavando en el río la ropa del palacio. Es el pequeño de cuatro hijos que tuvo la Leonor. El padre falleció a los dos meses de nacer él.

 Cuando se escribe desde el recuerdo y desde la lejanía del lugar de los hechos,  se vierte aun mas ternura, por ser esos años los que mas te marcan, diría yo que para siempre. En la primera novela, La Forja,  me llama la atención el comienzo y la descripción de todos los lugares que recorre, adornada a veces con las fechorías propias de la edad.

Deliciosas esas vacaciones de verano en los pueblos de los parientes; tíos, primos, abuelos.Pueblos que están hoy  al lado de Madrid pero que entonces estaban lejiiisimos. Brunete, Navalvarnero  Méntrida. Este último el mejor de todos con las frescas frutas en el desayuno y al amanecer . Aunque este pueblo de Toledo  que solo está a 30 Km de Madrid estaba entonces a  cinco horas de tren.

Se detiene Arturito en todas las pequeñas cosas que le rodean desde los animales a las plantas y por supuesto en las personas. Pero a los niños no se les consideraba como nosotros ahora a nuestros hijos.  Desde los siete a los nueve años se los llevaban a trabajar al campo,y en verano hasta los mas pequeños de incluso cinco años para reocger la fruta caída.

Arturito no obstante era un niño afortunado que se sentía querido por todos, sin olvidar nunca a su madre. Siempre que podía iba a visitarla y a contarle lo  que a nadie le contaba. Bueno con su tío José, también tenía lo que hoy llamamos mucho feeling.

Arturo ya adolescente razona concienzudamente cuando analiza su experiencia.  Así se expresa cuando  dice: "Poco a poco voy viendo que no soy yo solo el que quiere saber la verdad de Dios y de la religión. Los libros que voy leyendo hacen las mismas preguntas.La Iglesia los excomulga, pero no les contesta.  Sobre estos libros sólo puedo hablar con el padre Joaquín, que no se enfada ni me los quita».  El padre Joaquín fue su profesor en el colegio y es de todos lo curas con el que mas llega a intimar.  Padre de almas y tambien de los otros.                     

Me recuerda este  Barea a mi mismo cuando tenia quince o dieciseis, cuando medita sobre la existencia de Dios. ¿Quien no se ha planteado dudas de este calado a esa edad?.  Tambien dice: «Hasta ahora he creído en Dios, tal como me lo han enseñado todos. Los curas y la familia. Como un señor muy bueno que todo lo mira y todo lo resuelve bien. Pero ahora ya no puedo evitar el comparar todas las cosas que veo con esta idea de un Dios absolutamente justo y me asusto de no encontrar su justicia por ninguna parte»

Después de las muchas vicisitudes  que le acontecen desde la muerte de su tío hasta que empieza a plantearse lo que hará con su vida, se le agolpan todas juntas las necesidades, que son muchas, que son todas. Sobre todo porque se viene  abajo el sueño de hacer la carrera de Ingeniero que su difunto tío le había prometido pagar.

Encontrar trabajo es ahora prioridad y lo encuentra gracias a su madre y la  señora Pascuala.  Dice Arturo que con lo que él sabe, en cuanto pase el aprendizaje será un buen comerciante y hará carrera. Frase esta típica de los antiguos que ya no suelo oír en estos tiempos.

El primer trabajo de Arturo es una tienda de bisutería en la calle Carmen: La Mina de Oro. Entre el dueño y su madre conciertan las condiciones. Comida, ropa limpia, cama, diez pesetas al mes y las propinas. Arturo trabaja duro.  Hace de todo.  Se levanta muy temprano y a la hora del almuerzo el dueño le llama y come en familia. . Lo mismo vende velos y adornos para la cabeza que botones, imperdibles, alfileres,  gemelos y muchas cosas mas.

Arturo detalla en este capítulo todas las actividades que lleva a cabo tanto en su trabajo como en su ocio, este último escaso, pero que se ve compensado por el trato afable del dueño,don Arsenio, y su familia, como por la comida abundante y de extraordinaria calidad que recibe.

Así transcurre plácidamente la nueva vida de Arturo pero no va a durarle mucho, pronto se va a enfrentar al patrón por una nimiedad y en un arrebato le deja plantado en su tienda.

Después de la última estampida, a casa de la madre y vuelta al colegio. Se siente solo, otra vez el padre Joaquín le consuela en las horas bajas.  La estancia en el colegio dura casi nada. Da clases de contabilidad y taquigrafía Es la clase de comercio. Los jueves se va al cine solo. Los libros, el cine, el padre Joaquín,  la máquina de vapor, y la clase constituye todo su mundo.Compró unas herramientas y esta construyendo una máquina de vapor. Este es su hobby mas preciado en ese momento.

Y voy a concluir diciendo que una vez más Arturo Barea, nos va a demostrar, al final de la Forja, que hace honor al título de su novela, cuando se enfrenta al director del Banco donde trabaja y al igual que en otras ocasiones de su vida,sabiendo que lo va a dejar, le insulta indignado por una situación que es injusta <Usted no es tonto-le dice fuera de si-.¡¡Usted es imbécil ! ¡¡Con la bola secante, que es de madera rompo la luna de la mesa, su cabeza y la de su puñetera madre!! 

Así resumo y termino con mi comentario sobre la primera novela de la trilogía que dije al principio. Voy a decir muy pronto  algo sobre la segunda novela de la trilogía,  La Ruta cuya trama se desarrolla casi por completo en Marruecos, en aquel Marruecos  de los años veinte tan convulso para toda la sociedad española de la época.

 

 

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Comentarios De novelas y hombres I

Al principio la novela me parecia demasiado descriptiva, minuciosa, pesada pero a medida que me fui adentrando en ella me fue interesando más. Curiosamente me ha gustado la época de la mili ¡Que cosas me ha descubierto! bueno ya lo sospechaba pero..         Madre mia, que corrupción! y decimos ahora.
Muy interesante lo que piensa de Dios, efectivamente en ese Dios enseñado no se puede creer , el que te acusa continuamente,el del miedo.
seguimos leyendo.
Carmen Carmen 05/03/2010 a las 19:43
I don´t know the issue of your work< Term Papers> I´m glad I was useful with my post about< De novelas y hombres I >
Regards

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