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Liberación

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Una de las mejores lecturas que he tenido últimamente en la mesilla de noche,  es la de ese querido personaje al que he hecho alusión en algunos de mis post, editados en este Blog  y que no es otro que el hindú Anthony de Mello.

 Según supe por Nubia Maciel,  el padre de Mello dedicó su vida a ayudar a las personas a cambiar algunos sentimientos y a vivir felices. Dio cursos, escribió libros, hizo programas de televisión, incluso un programa transmitido vía satélite, en vivo,  para setenta y seis universidades de los Estados Unidos y Canadá, que involucró a 3.000 estudiantes en un diálogo abierto a través de toda América del Norte.

"Gran parte de nuestra vida", dijo, "es vivida en el pasado, lamentando nuestros errores, viviendo de manera horrible y cargando pesados fardos de culpa. O gran parte en el futuro, paralizado, con miedo de lo que ocurrirá."

 Esas ideas y otras hicieron fascinantes sus libros y gratificante su lectura. Ahora,  puedo disfrutar la traducción inédita en castellano.

 He comentado de pasada alguna de sus ideas cuando encajaban en el contexto de algún escrito de carácter espiritual. Hoy quiero dar a conocer algún escrito de su "puño Y letra " que últimamente me ha sacudido la conciencia.

A continuación transcribo algo resumido todo lo que dice Anthony de Mello:

Piense en un niño pequeño al que se le da a probar una droga. Cuando crece, todo su cuerpo está loco por la droga. Vivir sin ella es un dolor tan grande que es preferible morir. Usted y yo, como ese niño, tuvimos esa droga que se llama aprobación, aprecio, éxito, aceptación, popularidad.

Una vez que usted tomó la droga, la sociedad puede controlado, usted se volvió un robot. ¿Quiere saber cómo se robotizan los humanos?

 Escuche esto: "¡Qué lindo estás!" Y el robot se hincha de orgullo. Oprimo el botón del aprecio y él queda allá arriba. Entonces oprimo otro botón, el de la crítica, y se viene al suelo. Control total.

 Estamos tan afectados por eso! Somos tan fácilmente controlables. Y cuando nos falta eso, quedamos aterrados, temerosos de cometer errores, de que las personas se rían de nosotros.

 Cuando usted comete un error o es rechazado, siente un tremendo vacío. Es tal la soledad, que usted se arrastra, implorando aquella droga llamada coraje, aceptación, y continúa siendo controlado. ¿Cómo salir de esto?

 Como resultado de haber tomado esa droga, usted perdió su capacidad de amar.¿Sabe por qué? Porque no puede ver más a ningún ser humano. Usted sólo toma conciencia de que ellos aceptan o no, aprueban o no. Los ve como amenaza o como apoyo para ella.

 Estará en el mundo, pero no será más del mundo. Eso es aterrador. Es como pedir a un drogadicto: "¿Por qué no saborea una comida buena y nutritiva, agua fresca del río de la montaña y el aire agradable de la mañana? ¡Deje su droga por esto!" Él ni siquiera concebirá esa idea, porque no puede vivir sin la droga.

 ¿Cómo salir de esto? Es necesario afrontar el temor. Usted tiene que entender por qué no puede vivir sin el beneplácito de las personas. ¿Quiere amar a las personas?,  muera para ellas. Muera para su necesidad de las personas. Comprenda lo que la droga le está haciendo.

 Sea paciente consigo mismo. Después llame a la droga por su nombre: es un estimulante artificial. ¿Quiere que realmente le guste vivir? Saboree los sentidos, la mente. Aprecie su trabajo, la naturaleza, vaya a la montaña y aprecie los árboles y las estrellas, la noche.

Mantenga lejos a las multitudes. Y estará completamente solo. Entonces el amor nacerá en la soledad. Llegue al país del amor pasando por el país de la muerte. y comprenderá que su corazón lo trajo a un vasto desierto. Al comienzo padecerá soledad.

 Usted no está acostumbrado a que le gusten las personas sin depender de ellas.

  Al fin del proceso, usted podrá verlas. Entonces verá que el desierto, de repente, se transformará en amor. Y habrá música en su corazón. Y será primavera para siempre. Dése a sí mismo un alimento adecuado.

 Llame a la droga por su nombre y sea paciente, del mismo modo que haría con un drogadicto. y qué poderosa será esta oración. Piense en alguien cuya aprobación usted piensa que necesita. De quien quiere aprobación. Vea si consigue entender cómo, frente a esa persona, usted pierde la libertad.

 Piense en alguien de quien necesita para atenuar el dolor de su soledad. Piense cómo, delante de esa persona, usted pierde la ibertad. ;Usted no es libre!

 

 

 

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