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Juan Ramón

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Juan Ramón Jiménez
(1881-1959) 

Poeta español y premio Nobel de Literatura. Nació en Moguer 
(Huelva), y estudió en la Universidad de Sevilla. Los poemas 
de Rubén Darío, el miembro más destacado del modernismo en 
la poesía española, le conmovieron especialmente en su juventud. 
También sería importante la lectura de los simbolistas 
franceses, que acentuaron su inclinación hacia la melancolía. 
En 1900 publicó sus dos primeros libros de textos: Ninfeas y 
Almas de violeta. Poco después se instalaría en Madrid, 
haciendo varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos, 
donde se casó con la que ya sería su compañera ejemplar de 
toda la vida, Zenobia Camprubí. En 1936, al estallar la Guerra 
Civil española se vio obligado a abandonar España. Estados Unidos, 
Cuba y Puerto Rico, fueron sus sucesivos lugares de residencia. 
Moriría en este último país, donde recibió ya casi moribundo la 
noticia de la concesión del Premio Nobel.

NOSTALGIA

Al fin nos hallaremos. Las temblorosas manos
apretarán, suaves, la dicha conseguida,
por un sendero solo, muy lejos de los vanos
cuidados que ahora inquietan la fe de nuestra vida.

Las ramas de los sauces mojados y amarillos
nos rozarán las frentes. En la arena perlada,
verbenas llenas de agua, de cálices sencillos,
ornarán la indolente paz de nuestra pisada.

Mi brazo rodeará tu mimosa cintura,
tú dejarás caer en mi hombro tu cabeza,
¡y el ideal vendrá entre la tarde pura,
a envolver nuestro amor en su eterna belleza!

 

OTOÑO

Esparce octubre, al blando movimiento
del sur, las hojas áureas y las rojas,
y, en la caída clara de sus hojas,
se lleva al infinito el pensamiento.

Qué noble paz en este alejamiento
de todo; oh prado bello que deshojas
tus flores; oh agua fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!

¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de una colina!

En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.

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Comentarios Juan Ramón

Bellisimos poemas para leerlos sin querer a medianoche cuando la calma tranquiliza mis pensamientos y la soledad se aleja en tan maravillosa nostalgia..Recuerdo cuando en mi adolescencia en primer año del secundario leiamos Platero y yo, de J.R.Jimenez. Gracias Jomaiga y que sigamos disfrutando de tu blog.  Lucia
LuciaAngelica Pannuc LuciaAngelica Pannuc 20/09/2011 a las 05:11

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