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De consumismo, política, amor

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En mas de una ocasión he aludido a De Mello en este blog. Difícilmente te puedes hacer oír con planteamientos radicales como hacia en su época. A mi me sigue fascinando,  y leo y releo su obra y  tan original me parece como entonces.

Estamos siendo controlados en la medida en que seguimos dormidos: por el consumismo, por la política, incluso por el enamoramiento

Por el consumismo ;Quien duda a estas altura de la película de que el consumo masivo de todo aquello que se nos muestra machaconamente en los medios nos hace reos sin querer  de todo lo que es superfluo, es decir innecesario. Ahora me viene a la memoria una frase que me dijo en una ocasión,  mi tío Francisco,: ¡¡¡ Que cantidad de cosas hay ahora en el mercado, que yo no necesito !!!.

La política nos controla de la manera mas sutil.Vergonzosamente nos convoca cada período( cuatro años) y nos dejamos seducir,  olvidando lo que ocurría hace años atrás Control

Cuando se te dio el regalo de la vida humana, se olvidaron de darte un manual de instrucciones. Algunos no lo necesitan. Pero a otros se les ha dado equivocado. Estos últimos ven la vida como algo que los angustia, los llena de ansiedad, de miedos y deseos. Esto es el resultado del manual que les ha proporcionado su cultura. No es la naturaleza la causa del sufrimiento, sino el corazón del hombre lleno de deseos y de miedos que le inculca su programación desde la mente. La felicidad no puede depender de los acontecimientos. Es tu reacción ante los acontecimientos lo que te hace sufrir. Naces en este mundo para renacer, para ir descubriéndote como un hombre nuevo y libre.

La atracción que brota de nosotros no es amor. Eso que llamamos amor es un gusto por sí mismo, un negocio de toma y daca, y de condicionamientos: tanto como me ames te amaré.

Es una dependencia, una necesidad de lograr una felicidad que nos reclama desde dentro (porque nosotros somos felicidad y hemos nacido para ser felices), pero nuestra propia inseguridad hace que la reclamemos al exterior y lo hagamos con exigencias, compulsivamente y con miedo de que se escape. Lo manifestamos con un deseo de posesión, de controlar al otro, de manipularlo, de apegarnos a él/ella, por la ilusión de creer que, sin él/ella, ya no podremos ser felices.

El enamorarse tampoco es amor, sino desear para ti una imagen que te imaginas de una persona. Todo es un sueño, porque esa persona no existe. Por eso, en cuanto conoces la realidad de esa persona, como no coincide con lo que tú te imaginabas, te desenamoras.

La esencia de todo enamoramiento son los deseos. Deseos que generan celos y sufrimiento porque, al no estar asentados en la realidad, viven en la inseguridad, en la desconfianza, en el miedo a que todos los sueños se acaben, se vengan abajo.

El enamoramiento proporciona cierta emoción y exaltación que gusta a las personas con una inseguridad afectiva y que alimentan una sociedad y una cultura que hacen de ello un comercio. Cuando estás enamorado no te atreves a decir toda la verdad por miedo a que el otro se desilusione porque, en el fondo, sabes que el enamoramiento sólo se alimenta de ilusiones e imágenes idealizadas. El enamoramiento supone una manipulación de la verdad y de la otra persona para que sienta y desee lo mismo que tú y así poder poseerla como un objeto, sin miedo a que te falle.

El enamoramiento no es más que una enfermedad y una droga del que, por su inseguridad, no está capacitado para amar libre y gozosamente.

La gente insegura no desea la felicidad de verdad; porque teme el riesgo de la libertad y, por ello, prefiere la droga de los deseos. Con los deseos vienen el miedo, la ansiedad, las tensiones y..., por descontado, la desilusión y el sufrimiento continuos. Vas de la exaltación al desespero.

 Cuando despertamos de nuestro sueño y vemos la realidad tal cual es, nuestra inseguridad termina y desaparecen los miedos, porque la realidad es y nada la cambia. Entonces puedo decirle al otro: "Como no tengo miedo a perderte, pues no eres un objeto de propiedad de nadie, entonces puedo amarte así como eres, sin deseos, sin apegos ni condiciones, sin egoísmos ni querer poseerte." Y esta forma de amar es un gozo sin límites.

 

 

 

 

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