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37 días en MADRID

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Durante mi estancia en Madrid desde el 5 de junio hasta el 12 de julio de 2016,  tuve la ocasión de vivir días tranquilos, a la espera del nacimiento de mi nieto Alonso. 

Tantos días fuera de Valdelagrana me obligaba a dos cosas: Dejar a Lui al cuidado de una persona de confianza y dejar el jardín al cuidado del jardinero Fermin  para su riego, sobre todo por los calores previsibles.

Afortunadamente deje a Luí (1) con Nieves y Gerardo. Esta pareja que vive cerca de casa es muy amigo desde que llegamos al Puerto de Sta María. De Gerardo he escrito dos artículos en este blog.. Su vinculación con Marruecos casi en la época que yo viv allí,  nos ha unido en estos últimos quince años.

Dije días tranquilos y no exagero,  pues a excepción de tres salidas al centro centrisimo de la capital, mi vida transcurrió con las Begoñas, esposa e hija en el domicilio de esta y su marido Paco  en Sanchinarro,  una atractiva zona del norte de Madrid.

Me recreo al recordar aquella estancia, feliz por la espera y por el  feliz acontecimiento el día  17 de junio en el Hospital La Paz. Allí,  donde nació mi quinto nieto, vivimos horas críticas hasta ese momento.

Las mañanas en Sanchinarro transcurrían entre las compras en el mercado cercano y la piscina de la urbanización. El calor asfixiante de esos días hacía imprescindible bajar a la piscina de la casa. El socorrista, Luis, se nos presentó el día de la inauguración de la misma el sábado 11 de junio, joven educado que me saludaba al llegar y al marcharme y me hice asiduo a la estancia en los jardines, espacio donde se podía respirar. En efecto el césped que contornea el recinto y una pérgola estratégicamente instalada hacia que la sensación térmica fuera agradable.

En la primera de las salidas al centro fue quedar con Antonio y Marili en la Plaza de España y pasear por Gran Via hasta sentarnos en la Plaza de los Cubos en la calle Princesa. Nada, tranquilidad y calor en buti como se decía en Cádiz en los años pretéritos, compensaba la rubia, glacial y espumosa bebida.

La segunda salida fue como siempre con Antonio y Marili esta vez al acontecimiento más importante del verano madrileño, el macro concierto en homenaje al Gran Plácido Domingo, Placido en el Alma, era el slogan publicitario.
Salimos de Sanchinarro a las siete de la tarde y regresamos a las tres de la madrugada. En el estadio Santiago Bernabéu donde se celebraba el evento estuvimos con más de 60.000 personas entre el césped y las gradas.

La otra salida fue una tarde extraña que habíamos quedado con Antonio y Marili en Cibeles, para darnos una vuelta. En realidad yo había hecho un trabajito sobre la historia de un célebre café madrileño. Ya imaginareis cual. 
El café Gijón esta en el Paseo de Recoletos muy cerca de Cibeles y allí nos dirigimos y nos tomamos un café. Más de un siglo y cuarto nos contemplaba,  en aquel  templo de las tertulias literarias desde su fundacion en 1888.

.Dije extraña tarde por la  inestable atmósfera,  ora sol ora lluvia, bochorno por doquier, subiendo a la Gran Via nos caía  gotas de fina lluvia.

He escrito este pasaje de mi vida como un deseo de perpetuar en mi recuerdo esos dias felices y sobre todo, como un homenaje a mi hija Begoña y a su fruto que es  Alonso..

Quizá Alonso Quijano, Don Quijote de la Mancha, es el "Alonso" más universal gracias a la obra homónima, cumbre de la literatura universal de Miguel de Cervantes.

 

( 1 )El pajarito  Lui ( con acento en la i )

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Comentarios 37 días en MADRID

Me ha encantado el relato y homenje a mi sobrinito Alonsito.Siempre me encanta como escribes.beso enorme.
Coli Coli 25/07/2016 a las 01:02

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